BKS Iyengar

Bellur Krishnamachar Sundararaja Iyengar nació el 14 de diciembre de 1918, cuando su madre Sheshamma padecía los efectos de una epidemia de gripe. Su padre, Sri Krishnamachar, era maestro de escuela y Sundararaja fue su decimotercer hijo. Sundararaja no disfrutó de buena salud durante su infancia: víctima de la malaria, el tifus y la tuberculosis en una época en la que los antibióticos no existían.

A la edad de dieciséis años, Sundararaja comenzó a practicar el yoga con el marido de su hermana mayor, Sri T. Krishnamacharya, hombre de gran fortaleza física, con mucho talento, cultura y una autoridad en las escrituras. Enseñó yoga en el palacio del Maharaja de Mysore. Fue un maestro muy exigente.

En 1936, cuando Sundararaja tenía dieciocho años, fue designado por su Guru para ir a Pune a enseñar yoga durante seis meses. La elección recayó en él porque tenía cierto conocimiento del inglés, en comparación con sus compañeros, quienes sólo hablaban la lengua local (kannada) o sánscrito. Sundararaja no tuvo elección. Le ordenaron ir y tuvo que hacerlo. “Con temor y duda, me rendí a su orden como privilegio (ashirvad) y me fui a Pune, que se ha convertido en mi campo de acción (karmabhumi) desde entonces”, reconoció más adelante.

En Pune soportó tiempos difíciles: sin casa, ni amigos, ni familia, en un estado (Maharastra) cuya lengua y cultura le eran extrañas. Aunque había vivido en casa de su Guru, durante dos años, antes de ir a Pune, su relación con Krishnamacharya había sido muy limitada y no tuvo muchas oportunidades de aprender de él. Por lo tanto, en Pune, decidió practicar con interés y atención para adquirir conocimiento de su propia experiencia. Continuó solo, ajustando y definiendo las asanas y así lograr la perfección y precisión.

Podía faltarle la comida, pero nunca descuidaba la práctica. Practicaba durante largas horas hasta llegar a comprender las técnicas de cada asana y sus efectos. 

Esta perfección y precisión de su práctica se reflejó en su enseñanza y el número de alumnos se incrementó. Sin embargo, en aquel tiempo, impartiendo clases de yoga no se obtenían suficientes ingresos para sobrevivir en una ciudad. Sundararaja vivía en los límites de la pobreza, sin saber, a menudo, de dónde llegaría su próxima comida.

En 1943, sus hermanos concertaron su matrimonio con una joven de dieciséis años, llamada Ramamani, quien desconocía el yoga cuando entró en la vida de Sundararaja. Sin embargo, pronto absorbió la esencia del yoga y se convirtió en una auténtica fuerza detrás del progreso de su marido. Nunca interfirió en sus prácticas, ni en sus clases. Al contrario, llegó a ser un gran apoyo y uno de sus mejores críticos y consejeros. Cuidó de una familia numerosa: cinco hijas y un hijo, casi siempre sin ayuda, cediendo a su marido el tiempo que él necesitaba para continuar el camino que había elegido. Además asumió la tarea de iniciar a sus hijos en el yoga.

B.K.S. Iyengar empezó a ser reconocido como profesor de yoga. Enseñó a algunas personalidades como J. Krishnamurti, a luchadores por la libertad como Jayaprakash Narayan, a Achyut Patwardhan, comandante de la Academia de Defensa Nacional y a numerosos médicos e industriales. Ofreció innumerables demostraciones muy apreciadas por personalidades como el Dr. Rajendra Prasad, primer Presidente de India, Dr. Mohammad Hatta, ex-Vicepresidente de Indonesia, Marshal Bulganin, ex-premier de la U.R.S.S., Nikita Krushchev, primer Secretario del Partido Comunista de la U.R.S.S. y le fue concedida una audiencia con el Papa Pablo VI.

Un encuentro casual con el maestro de violín Yehudi Menuhin, en 1952, fue decisivo para introducir a Guruji en Occidente, donde se le empezó a conocer como Mr. Iyengar.

Menuhin era un alumno entusiasta y año tras año Guruji tuvo que viajar al extranjero para enseñarle a él y a su familia. Muchas más personas se unieron a estas sesiones y poco a poco un gran número de occidentales se convirtieron en sus alumnos, quienes esperaban con fervor que regresara un año más tarde. Menuhin, como sus demás alumnos continuó la práctica y reconoció a Mr. Iyengar como: “su mejor profesor de violín”.

Permaneció como ferviente seguidor y practicante sincero hasta su final en 1999.

Lord Menuhin fue además decisivo porque le presentó a numerosas personalidades. Una de ellas la Reina Madre de Bélgica, que ansiaba mantenerse sobre la cabeza a la edad de ochenta y dos años. Y Mr. Iyengar no sólo le enseñó Sirsasana sino también otras muchas asanas. La Reina Madre estaba tan contenta que le regaló un busto de él esculpido por ella misma.

De regreso a Pune, no conseguía llegar a las masas. Vivía en una casita alquilada, donde sólo podía dar clases privadas a uno o dos alumnos a la vez. Daba clases en salones alquilados o azoteas de edificios. A veces tenía que cancelar una clase o cambiar el horario, si el lugar no estaba disponible.

Fue en 1968, cuando Guruji se enteró de que la propiedad donde se encuentra en la actualidad el Instituto estaba en venta. Pensó: “si está dentro de mis posibilidades debo establecerme aquí y construir una casa pequeña con una clase delante”. Sin embargo, durante los siguientes cuatro años, debido a restricciones financieras, no pudo planificar ninguna construcción. En enero de 1973, Guruji pensó construir sólo una casa pequeña con tres o cuatro habitaciones para la familia. Un día de buen augurio, que resultó ser el 26 de enero de 1973, su esposa Smt. Ramamani Iyengar (conocida cariñosamente como Amma) realizó el bhumi puja.

Sin embargo, Amma no vivió para ver la casa o el Instituto, pues falleció a los dos días de realizar el puja. Su muerte debió ser un golpe para toda la familia Iyengar. Guruji, por desgracia, estaba fuera, en Bombay, dando las habituales clases del fin de semana. Y, la terrible noticia tuvieron que hacérsela llegar sus alumnos. Tras su muerte, Guruji consideró que si algo había de ser construido en esa tierra no sería sólo una casa, sino un Instituto de yoga. Así su espíritu vive en el Instituto que se construyó en su memoria y se inauguró oficialmente el 19 de enero de 1975.

Ya entonces, la hija mayor de Guruji, Geeta y su hijo Prashant, practicantes y profesores por méritos propios, comenzaron a compartir el peso de la enseñanza en el Instituto con Guruji.

El Instituto ha tenido muchos visitantes de renombre incluyendo al Primer Ministro de India: Shri Vajpayee. Celebró sus veinticinco años de existencia coincidiendo con el nuevo milenio. Desde luego, no es un logro pequeño!!!

Light on Yoga (Luz sobre el Yoga) se publicó por primera vez en 1966. Este libro resultó ser una obra maestra y llegó a todos los rincones del planeta, consiguiendo hacer universal el yoga. El libro sigue reeditándose y se ha traducido a dieciocho lenguas, trascendiendo así a culturas, géneros, religiones, castas, divisiones geográficas y económicas de todo el mundo.

A este libro le siguieron más adelante algunos otros que abarcaron los diversos aspectos del yoga.

Los practicantes de yoga que seguían su enseñanza aumentaron, porque eran muchos los que querían acercarse y aprender directamente de él. Esto llegó a ser inabarcable y alumnos aventajados de Guruji asumieron la enseñanza en sus respectivos países. Los alumnos comenzaron a denominar el yoga enseñado por Guruji “Yoga Iyengar” para diferenciarlo del que enseñaban otros profesores.

Poco a poco, el “Yoga Iyengar” se convirtió en un sistema que se expandía por innumerables países, inspirando por igual a los jóvenes y a los no tan jóvenes. Los practicantes procedían de distintos niveles sociales y culturales. Se les enseñaba cómo adaptar la práctica del yoga a sus estilos de vida o profesiones, de tal manera que un músico llegara a ser mejor músico, un artista mejor artista, un científico mejor científico, un médico mejor médico. El fotógrafo americano E. Simmons opinó: “Iyengar es al yoga lo que Renoir a la pintura, Rodin a la escultura, Sterchen a la filosofía”.

Robert Engman, Presidente del Departamento de Bellas Artes de la Universidad de Pennsylvania, ha erigido una monumental escultura de cuatro metros y medio titulada “After Iyengar” calificándole de artista supremo.

La cadena de televisión B.B.C. le ha equiparado a uno de los más grandes artistas – “Michaelangelo del yoga”.

La obra de Guruji es admirada por diversas organizaciones y gobiernos del ancho mundo. Ha recibido numerosos reconocimientos y títulos como el Padmashri, concedido por el Gobierno de India; el premio Patañjali, Doctor en Ciencias por la United Nations Charter for Universal Peace; Shri Krishnanugraha Prashasti por Jagadguru Shri Madhavacharya; Yoganga Shikshaka Chakravarti por Yogacharya T. Krishnamacharya; Yoga Ratna por Vishwa Yoga Samelan; Yoghi Raja por Swami Shivananda; Rajyotsava Award del Gobierno de Karnataka y el premio Purna Swasthya. También el Padmabhusban, concedido por el gobierno de la India

Incluso una estrella en el hemisferio norte lleva el nombre de Yogacharya B.K.S. Iyengar y se ha registrado en el Ministry of Federal Star Registration, U.S.A. Su localización es Monoceros Ragh 30m49sd + 1grado 29 minutos.

El conocimiento que Guruji posee acerca del cuerpo y la mente humana es extraordinario. Ha utilizado este saber, basado en su experiencia, al tratar a personas con diferentes enfermedades. El “yoga terapéutico” se ha integrado al “Yoga Iyengar”, para personas que padecen múltiples dolencias y buscan el consuelo de Guruji. Miles le deben el que prácticamente les haya salvado y ofrecido un significado nuevo a sus vidas.

Desde 1975 a 1984 fue Guruji quien dio la mayoría de las clases del Instituto. A partir de 1984 pasó a un segundo plano, como si entrara en una etapa de la vida donde uno aprende el no apego mientras vive en familia (vanaprasthashrama). Él tiene la capacidad, el poder para continuar, pero también tiene la capacidad de contenerse y desapegarse. También quería que la generación más joven tuviera su oportunidad. Su hija Geeta, su hijo Prashant y otros profesores consagrados empezaron a dar las clases en el Instituto.

Sin embargo, aún continúa enseñando periódicamente, guiando a sus alumnos y a sus alumnos-profesores en clases masivas que dirige en diferentes lugares del mundo.

En 1998, dio un curso a ochocientos de sus alumnos durante una semana, con motivo de su ochenta cumpleaños.

Una vez más, en el año 2000, dirigió un curso especial para profesores especialistas de Yoga Iyengar de casi cuarenta países.

Incluso hoy, a sus noventa y tres años, nunca deja de practicar.

Él parece relajado en cualquiera de las posturas; pero está totalmente implicado, reflexionando, concentrándose, con los sentidos de percepción en calma, en un estado de meditación (dhyana)!

Esta información ha sido cedida por la página web oficial de B.K.S. Iyengar: www.bksiyengar.com
Nuestro agradecimiento.